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Según un informe del Uptime Institute, el 31% de las empresas han experimentado una interrupción IT no planificada o un empeoramiento importante del servicio en el último año. Algo que podría solucionarse con un sistema de alimentación ininterrumpida (SAI) adecuado.

Las empresas modernas utilizan ordenadores en prácticamente todos los aspectos de su actividad: comunicaciones, almacenamiento de información, entre otras operaciones cotidianas.

Por ello, las empresas necesitan instalaciones físicas centralizadas donde se alojan ordenadores, redes, almacenamiento y otros equipos de TI.

Los centros de datos de las empresas deben modificarse de forma periódica y adaptarse a las nuevas tecnologías para que los centros de datos sean más eficientes, más fáciles de gestionar y rentables.

Una interrupción IT no planificada suele salir muy caro a las empresas afectadas, donde alrededor del 33% de los fallos cuestan más de 212.153€. En este artículo nos centraremos en la actualización que deben de tener las empresas con los SAIs.

Actualizar los SAI, ¿merece la pena?

La actualización de los SAI en los centros de datos permite a estos aumentar la fiabilidad y la eficiencia, a la vez que se reduce costes.

Recientemente no solo van saliendo nuevos SAIs al mercado, si no que los ya existentes se van actualizando con versiones más modernas. Es probable que las cargas de hace 10 años sean muy diferentes a las actuales.

Desde un posible aumento en el tiempo de autonomía, a las funcionalidades adicionales que pueda tener un SAI actualmente, pasando incluso por una variación en el tamaño, el cual podría ser de menor tamaño, aun siendo la misma potencia que el que tengamos de hace unos años atrás.

Por todo ello, las empresas necesitan calibrar y valorar adecuadamente sus SAIs en función de los requisitos que necesitan de capacidad presentes, pero también a futuros.

Por ejemplo, según un informe de Schneider Electric, una empresa que esté transfiriendo aplicaciones y almacenamiento a la nube, podría ahorrar ahorros de 127.292,25 € en 10 años al reemplazar su SAI de 240 kW por un modelo más moderno, pequeño y eficiente de 100 kW.

Las últimas tecnologías permiten simplificar las operaciones y ampliar funcionalidades, algo que debe tenerse  en cuenta a la hora de comprar un SAI, ya que por ejemplo, un SAI con una batería de iones de litio (Li-Ion) es una mejora tecnológica con respecto a las baterías VRLA.

Debido a que la batería de iones de litio garantiza una mayor duración de la batería, provoca que tengamos menores costes de mantenimiento, a la vez que reduce en tamaño del SAI tanto en tamaño como en peso.

En conclusión

Para finalizar. una pequeña conclusión, modernizar y actualizar los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAIs) puede tener un gran impacto en la reducción de gastos operativos, ya que los nuevos SAIs son más eficientes y compactos y desde una perspectiva de servicio y soporte, disminuyen el riesgo de tiempos de inactividad.

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